Opinión: Sonia Baños, directora de Noticias para Municipios.

REGIONAL/ 10 FEBRERO 2017 / Los hospitales envejecen y no sólo los de Madrid capital, en la zona sur también. La falta de mantenimiento y de reformas, como por ejemplo en el Hospital Universitario de Móstoles, se señalan por activa y por pasiva y se reclaman a la Consejería de Sanidad. La respuesta es tibia. Tan sólo conocemos que en primavera, y sólo en éste hospital, se anunciarán qué mejoras se harán, sin saber partidas, ni proyectos, ni plazos. Cantos al sol en toda regla.

La falta de mantenimiento, como por ejemplo en el Hospital Universiatrio de Móstoles, se señalan por activa y pasiva y se reclaman a la Consejería de Sanidad, pero La respuesta es tibia.

Hay tres cosas que son básicas: Que haya camas para poder atender a los pacientes de forma digna y que no estén hacinados en los pasillos, que haya profesionales que les atiendan y que las instalaciones estén en condiciones. Con esos mínimos, la población estaría satisfecha. Pero no los hay. Mientras, saltan noticias sobre investigaciones, estudios, premios, aniversarios, nuevos servicios, etc. que intentan suavizar las carencias que arrastra la sanidad pública.

Faltan centros de salud y especialistas en una zona sur que sigue llamando la atención a la Comunidad de Madrid para poder arañar alguna inversión.

Los datos no engañan. En 2006 con Esperanza Aguirre, la inversión en sanidad se incrementó en Sanidad se incrementó a 244 millones de euros, ya que apostó por construir 10 hospitales, 6 públicos y 4 privados.

El gasto en conciertos para hospitales del sector privado ha subido en 700 millones de euros en 13 años, los públicos 32 millones

El Instituto de Estadística de la Comunidad de Madrid señala que esto ha tenido unos efectos devastadores en cuanto a mantenimiento y conservación. El gasto en conciertos con los hospitales del sector privado se ha incrementado en casi 700 millones de euros en 13 años. El gasto en inversiones en la sanidad pública se ha desmoronado pasando de 165 millones de euros de 2002 a poco más de 32 millones a día de hoy.

Empujan a la población a la sanidad privada, desesperados entre listas de espera, salas atestadas y falta de servicios. Una privatización que discrimina a la población y la perjudica en lo más importante: la salud.

 

(Editorial realizado para Cadena Ser Madrid Oeste en su sección “La Firma digital”)

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