Según el fiscal, cuando la mujer se quedó embarazada su pareja le manifestaba que “si tenía otra niña las iba a ahogar a ella y a la niña”

GETAFE/ 17 MARZO 2017/ La Audiencia Provincial de Madrid juzgará a partir del próximo martes a un presunto maltratador por continuas palizas a su pareja en Getafe, a quien llegó a encerrar en su domicilio bajo la amenaza de un cuchillo cuando se mudó a Madrid.

César Antonio P. R. será juzgado por un delito de maltrato físico y psíquico habitual, un delito continuado de quebrantamiento de medida cautelar, dos delitos de malos tratos, un delito de lesiones y otro de detención ilegal. Se enfrenta a una petición de dieciséis años de cárcel.

Según el fiscal, el procesado inició una relación sentimental y de convivencia en Getafe con la que luego sería su víctima, con la que tuvo un hijo. Desde el inicio de la relación, según el fiscal, el acusado ejerció “un férreo control sobre ella, a la que exigía que se vistiera de determinada manera, sin permitirle que mantuviera relación con nadie que no fuese de su agrado y controlándole el teléfono móvil, incluso su ubicación”.

Del cementerio no se sale

Para menoscabar su tranquilidad y sosiego decía continuamente cosas como “de la cárcel se sale pero del cementerio no”. Cuando se quedó embarazada le manifestaba que “si tenía otra niña las iba a ahogar a ella y a la niña”, siendo tal el temor de la mujer, que no acudió a control médico hasta que no estuvo muy avanzada la gestación.

Durante toda la relación le propinó golpes, puñetazos y empujones y se dirigía a ella empleando términos como “puta o cara verga”, creando un clima imposible que perturbaba gravemente la tranquilidad. En junio de 2015 le dio una importante paliza y un mes después le propinó otra en virtud de la cual se le prohibió acercarse y comunicarse con su excompañera sentimental tras ser condenado a once meses de prisión.

La víctima abandonó Getafe y se mudó a Madrid capital, pero aún así el procesado acudió a su nuevo domicilio con ánimo de menoscabar su integridad física y le propinó una patada a la altura del pecho, la cogió del pelo y la zarandeó.

El 12 de diciembre de ese mismo año , con la excusa de retomar la relación, quedó con ella en su domicilio y sin previo aviso y volvió darle una paliza al tiempo que le decía “eres una puta, una guarra, te voy a matar”.

El episodio de golpes y amenazas se extendió por todo el inmueble, desde el primer piso al cuarto, hasta acabar en el interior de la casa de él, donde la intimidó acercándole un cuchillo al costado.

La madre de la víctima denunció la desaparición de su hija y cuando la Policía Municipal llegó al inmueble no pudo acceder al portal al tratarse de un edificio ocupado con los telefonillos inutilizados. Después de un tiempo de discusiones, y siempre bajo la amenaza del cuchillo en el costado, el procesado la dejó salir del edificio.

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